RADIOGRAFÍA DE UNA CIUDAD
Cronistas de su tiempo
INAUGURACIÓN: 7 de agosto a las 19:30 h.Cronistas de su tiempo
El proyecto fotográfico “Radiografía de una ciudad III. Cronistas de su tiempo” en su tercera edición se erige como un pilar dentro de la programación expositiva desarrolla en el Centro Nacional de Fotografía” José Manuel Rotella”.
En esta edición los trabajos de los fotógrafos Enrique Gutiérrez Aragón y Pepe Pérez recorren y nos muestran más de cuarenta años de actividad cultural y social en nuestra ciudad, Torrelavega.
Gutiérrez Aragón, reconocido fotógrafo, ha dedicado su carrera a capturar la esencia de las personas y los personajes que dan vida a nuestra cultura local. En este proyecto, a través de su lente, nos presenta fotografías, retratos de conocidos y queridos torrelaveguenses destacados de nuestro tejido cultural y social, así como de nuestras fiestas populares. Su trabajo nos invita a reflexionar sobre la identidad cultural y social de nuestra ciudad y cómo estas figuras han influido en su desarrollo a lo largo del tiempo.
Pepe Pérez es otro talentoso fotógrafo de nuestra comunidad, conocido por su pasión por la música y su habilidad para capturar la energía de los grupos musicales que han sido parte de la vida cultural de Torrelavega desde los años 80 hasta los 90. A través de su trabajo, nos transporta a una época vibrante y llena de ritmos, donde la música unía a las personas. Su colección es un tributo a la historia musical de nuestra ciudad y a los artistas que han dejado una huella imborrable en nuestra memoria colectiva.
Deseo que “Radiografía de una Ciudad” sea capaz de crear un espacio para que los habitantes de Torrelavega se conecten con su historia y sus gentes. Ya que cada fotografía cuenta una historia y nos recuerda que cada una de las personas y personajes que aparecen en estas imágenes forma parte de la narrativa cultural y social de nuestra ciudad. Y poder estimular el sentido de pertenencia esencial para fortalecer la cohesión social y el orgullo local.
En conclusión, el proyecto fotográfico “Radiografía de una Ciudad” es una celebración de nuestra rica herencia cultural y social, así como un acto de reconocimiento hacia aquellos que han contribuido a definir lo que somos. Fomentar y valorar esta iniciativa es esencial para continuar construyendo una comunidad vibrante y culturalmente activa en Torrelavega.
Espero y deseo que este libro que acompaña a la exposición se convierta en recurso valioso que preserve y divulgue la historia cultural y social de nuestra querida ciudad, convirtiéndose en un valioso legado.
Enrique Gutiérrez Aragón: El fotógrafo del compromiso con la ciudad
Me comentó Enrique, ante mi extrañeza, que su aparición en el medio fotográfico es de tan solo algo más de diez años. Y me lo tuvo que repetir otra vez. Aunque su trayectoria relacionada con la comunicación y la música es muy anterior, también como presentador de televisión, es posible que en su ejercicio profesional tuviera que comentar infinidad de acontecimientos, y éstos vinieran acompañados por imágenes que reproducían sucesos notorios, accidentes, fiestas costumbristas y populares, deportes, inauguraciones, manifestaciones religiosas y políticas, en suma, aspectos de la vida de la ciudad en todas sus expresiones y circunstancias.
Mi incredulidad estaba, en parte, cimentada en la capacidad que tiene de obtener, en cada una de sus tomas, casi siempre en todas, la mejor composición. Revisando escenas de sus fotografías, desde mi propia experiencia, ésta me decía que era el mejor de los posibles resultados. Y es así, Enrique compone francamente bien.
Pomposa, 1er Premio Gala Floral. © Enrique Gutiérrez Aragón.
Pero me fije en cómo trabaja y, fue entonces, cuando encontré una de las claves de su calidad, que no es, sólo, el resultado de una capacidad de encontrar el mejor momento y la mejor composición. Se trata y esto lo he podido comprobar, de que Enrique busca y trabaja cada ángulo y lo conjuga con las mejores luces, no quedándose a gusto con esa la primera visión. Su nivel de exigencia no se lo permite. Por eso, revisa y modifica hasta conseguir la mejor toma.
Al final, después de desentrañar su procedimiento creativo como fotógrafo, te das cuenta que no hay, en la obra de Enrique, casi nada casual. Conoce la ciudad perfectamente y eso le lleva a moverse por ella con la soltura propia de un cazador lugareño que sabe, de antemano, dónde puede estar la pieza, en este caso, fotográfica. Pero también, el valor documental, la importancia social y quizás, la primicia.
Antonio Resines. © Enrique Gutiérrez Aragón.
El trabajo de “Radiografía de la ciudad”, en su tercera edición, ha contado con Pepe Pèrez fotoperiodista y compañero en la exposición del CNFOTO, con un trabajo sobre la música y los músicos de Torrelavega o que pasaron por la ciudad. Las décadas de los años 80 y 90 del siglo pasado, fueron importantes no solo para la música. Coinciden los dos autores en una de las salas del CNFOTO con el tema de los festivales de música.
A Enrique le hemos solicitado que nos permitiera ver a las gentes del mundo de la cultura; artistas, escritores, cineastas, pintores e incluso fotógrafos y las fiestas populares. Junto con Pepe, nos presentan un mundo que hizo y que sigue haciendo historia con éxitos colectivos y personales.
Son momentos de reconocimiento de personas y personajes, de gentes que se hicieron notar por su tirón personal, por sus cualidades literarias, musicales, artísticas o dramáticas. Algunas de estas personas que aparecen en el trabajo de ambos ya han desaparecido, pero nos ha parecido que recordarles era un deber por lo que hicieron y una forma de honrar su legado, que quedó anclado en la ciudad y en la memoria de sus conciudadanos.
Tomy el rumbero. © Enrique Gutiérrez Aragón.
Tiempos de cambio, rebeldía y creatividad
La fotografía de los años 80 vivió una transformación vibrante, marcada por la confluencia de avances tecnológicos, cambios culturales y una explosión de creatividad. La democratización de la fotografía y la popularidad de las cámaras compactas permitió que aficionados y profesionales explorasen nuevas formas de expresión. Los carretes de alta sensibilidad y los avances en el revelado facilitaron la captura de momentos espontáneos, al inmortalizar fiestas, conciertos y momentos cotidianos.
Esta década, caracterizada por su estética audaz y su espíritu de cambio, dejó una huella imborrable en el arte de capturar imágenes, reflejando tanto la euforia como las tensiones de una sociedad en transición.
En este ámbito Pepe Pérez (Pepe fotógrafo para los de la época) reflejó la diversidad de una etapa en plena efervescencia cultural. Sus inicios fueron como fotógrafo aficionado, posteriormente ejerció como fotoperiodista para El Diario Montañés y ha terminado su periplo al frente de un negocio de fotografía del que se ha jubilado recientemente.
La Burla y Miriam Díaz Aroca. © Pepe Pérez.
El trabajo que exponemos pertenece a su primera época y refleja la energía de un tiempo en que en Torrelavega se vivió una explosión musical que marcó un ciclo, una escena vibrante, impulsada por el punk y otros estilos emergentes en una ciudad que vivía un momento de transformación: la crisis de los sectores tradicionales como la metalurgia y la industria química y la epidemia de heroína trajeron consigo altas tasas de desempleo y una sensación de inestabilidad.
Ante esta situación la escena musical se convirtió en un espacio de resistencia frente a los problemas sociales, los jóvenes encontraron en los conciertos, los fanzines, las nuevas salas y bares una forma de comunidad y de expresión al crear una escena local que tuvo una autenticidad y fuerza únicas.
Oscar, Coy e Iñaki (Pablito volumen). © Pepe Pérez.
La apertura económica y cultural de la España democrática permitió la proliferación de sellos independientes, pequeños locales, bares, salas de conciertos que se convirtieron en refugios para la escena musical. La falta inicial de apoyo institucional y medios no detuvo a las bandas que apostaron por la autogestión grabando maquetas y organizando conciertos. Esta economía de subsistencia dio a la escena un carácter genuino (hoy perdido), donde la pasión primaba sobre los recursos.
Pepe trabajó con película Tri-X y en muchas ocasiones con la exposición forzada, creando unas imágenes de alta textura cargadas de energía y actitud, reflejo de un tiempo de cambio, rebeldía y creatividad. Su trabajo nos sumerge en la esencia de aquellos años: una ciudad que, a través de su lente, se convirtió en escenario de un movimiento musical y cultural que aún resuena. Un legado visual donde la espontaneidad y la autenticidad primaban sobre la perfección técnica. Sus imágenes, a menudo crudas y sin filtros, reflejaron tanto a los grupos como al público asistente a sus conciertos.
Cada imagen es un fragmento de una historia, un eco visual de una época que se niega a pasar desapercibida.
The Molly Mc Guays. © Pepe Pérez.
