Archivo Bustamante Hurtado
Colección J. Adolfo
INAUGURACIÓN: 10 de agosto a las 20:00 h. CONFERENCIA INAUGURAL: a las 19:00 h. Previa a la inauguración el periodista y escritor José Ramón Saiz Fernández hablará sobre los fotógrafos antiguos de Torrelavega y los hermanos Bustamante Hurtado.PRESENTACIÓN
Conocer el pasado, compararlo con el presente, nos permite, en cierta medida, visualizar el futuro más inmediato. Por esta razón, cuando veo las fotografías de los hermanos Bustamante Hurtado, me doy cuenta de lo importante que es disponer de documentos que nos permitan saber cómo se vivía, cuál era el uso que se hacía de la ciudad, qué valor tenía una fiesta para los vecinos/as y de donde procedían las costumbre y modos de vida que hoy perduran.
Esta Concejalía de Cultura viene apoyando las actividades que nos permiten acercarnos a nuestro pasado más inmediato para conocer parte de nuestros orígenes. Ya lo hicimos con la exposición de “Memoria fotográfica compartida” en 2023, que partiendo de los fondos fotográficos del Archivo Municipal de Torrelavega y de las colaboraciones de coleccionistas, nos atrevimos a reescribir una pequeña historia de cómo era Torrelavega, con un contenido muy breve en imágenes, que se iniciaba en el año 1876 y que concluimos en 1950.
El trabajo con los archivos de los hermanos Bustamante Hurtado, es un proyecto que con seguridad tendrá más recorrido y que, en esta ocasión, solo recoge un periodo de tiempo de cinco años. En él podemos ver, y hasta reconocer en algún caso, a las gentes que participaron en lo que hoy es esta ciudad.
El caso de los dos hermanos, de profesión fotógrafos, tiene una especial importancia al ser ellos la primera de tres generaciones de la familia que han fotografiado el desarrollo de la ciudad, de sus gentes, calles, industria y fiestas.
Nuestro deseo, es seguir con este proyecto que tiene como objetivo rescatar la memoria fotográfica, para mostrar a las personas de hoy, esa historia que nos habla de Torrelavega.
Archivo Bustamante Hurtado. Colección J. Adolfo. 1950.
La fotografía de los hermanos Bustamante Hurtado. Construyendo la imagen de Torrelavega
Ángel (en 1946) y Horacio (en 1950).
Autorretratos.
Era el año 1944 cuando los hermanos Bustamante Hurtado, Ángel (1918-1989) y Horacio (1922-1999), iniciaron su negocio de fotografía en Torrelavega, abriendo su tienda en la calle José María de Pereda en el número 18 (1). Desde el principio de la actividad profesional, su dedicación respondía a todas las diferentes demandas que la actividad fotográfica, en esta ciudad y en otros municipios de Cantabria, les requerían.
El periodo de trabajo en el que nos hemos centrado, en esta primera fase del amplio archivo, es de 1946 a 1950.Nos parecía que cinco años es un buen periodo de tiempo, además de corresponder con el inicio de la carrera fotográfica profesional de los hermanos.
No hay una diferenciación entre los trabajos de los dos hermanos, Ellos no tuvieron necesidad de establecer esa distinción, por lo que hasta el año 1968, en el que cada uno monta su propio negocio, no se pueden achacar las fotografías que ahora os presentamos a uno u otro. Esta circunstancia nos la ha corroborado tanto Ángel Bustamante, hijo de Horacio, como por parte de Jesús Adolfo García Álvarez, empleado de Ángel e hijo de Ángel García Barrera (1931-2006) (2), que fue el primer empleado que estuvo desde el principio colaborando con los dos hermanos, y que siguió con Ángel Bustamante Hurtado una vez que decidieron separarse. Jesús Adolfo García Álvarez, es el depositario de los negativos de 1946 a 1968.
El trabajo sobre el que hemos hecho la selección ha partido de cerca de 27.000 negativos digitalizados. Es de destacar el Importante trabajo de digitalización, de este periodo, realizado por Jesús Adolfo García Álvarez.
Archivo Bustamante Hurtado. Colección J. Adolfo. 1946.
Con relación a la fotografía documental que se estaba produciendo en el país, hemos apreciado una similitud, en el trabajo de los hermanos, en la preocupación por dejar constancia de esos tiempos, que va mucho más allá de los encargos o del trabajo meramente profesional. Y es en este contexto, donde encontramos esa singularidad del trabajo de ellos con la obra de la fotógrafa de la Montaña Palentina Piedad Isla (1926-2009) o con el fotógrafo gallego Virgilio Viéitez (1930-2008), que fueron contemporáneos y también trabajaron en el Norte del país.
Un análisis del trabajo de Horacio y Ángel, los sitúa como narradores de lo que acontece en calles de la ciudad, pueblos y en los entornos del mundo rural. En cuanto al estilo fotográfico podríamos encuadrarlos en el llamado Realismo Poético o Fotografía Humanista, por cuanto se aprecia el interés por el elemento humano, fundamentado en su dignificación, con dosis de un depurado estilo compositivo, además de que la parte más narrativa busca el factor amable de los personajes, dentro de una línea general de documentalismo social.
Aquellas fotografías que se tomaron teniendo como objetivo a personas, personajes, funcionarios, trabajadores y autoridades, se han transformado en un mapa humano. Son un valioso documento de las formas de vida, costumbre y singularidades de la ciudad de Torrelavega y municipios colindantes.
Las formas de vestir, peinados y otras referencias son distintas ante observador actual. Las fiestas populares, la religiosas, los actos oficiales con presencia de vecinos y vecinas, han sido una parte sustancial de las frecuentes salidas fotográficas de los hermanos, en una sociedad que vivía a escasos siete años de terminada la Guerra Civil Española. Esta es una de las razones, por las que muchas de las fotografías recogen las peculiaridades impuestas de la mano de los vencedores. De ahí que, su ideología, actos, manifestaciones políticas, religiosas y otras actitudes marcadas por la moral oficial, se dan cita en fotografías de acontecimientos públicos y privados.
Sin embargo, la sabiduría popular consiguió crear y participar en actos y actividades que, en el estrecho margen que se impuso en todo el país, supieron vivir con un cierto dinamismo, y en los momentos de ocio, buscar la alegría y olvidar las amarguras. Así nos lo relatan estas fotografías en las que se reflejan las risas y formas con las que se hacía frente a unos años muy duros en lo material y por las formas impuestas por la ideología de la dictadura.
Es de destacar el haber encontrado unas fotografías de Concha Espina, en un homenaje que se dedicó a esta escritora que fue candidata al Premio Novel y oriunda de Mazcuerras, municipio próximo a Torrelavega. Hoy su nombre se repite en calles e igual pasa en Torrelavega, donde su Ayuntamiento bautizó así al Teatro Municipal.
Sobre su trabajo en lo fotográfico es de destacar los buenos encuadres en la búsqueda de la mejor toma, el seguimiento de la secuencia hasta conseguir la mejor foto posible y saber establecer una comunicación con los fotografiados. Todo esto pone de manifiesto su capacidad técnica de adaptación al medio.
Archivo Bustamante Hurtado. Colección J. Adolfo. 1946.
Las composiciones se caracterizan por la búsqueda del ángulo más adecuado En el caso de las fotografías a personas en la calle, no les asustaba que intervinieran, en un segundo o tercer plano otras personas. De igual forma componían con elementos arquitectónicos. Quizás con la idea de introducir la máxima información posible y de esta manera, ofrecernos la posibilidad de saber quién era el personaje, qué hacía y el lugar en el que se encontraba.
En los retratos, han sabido buscar la personalidad del retratado, con independencia de otros objetivos. Eran retratos vivos, de gente que tenía personalidades diferentes y eso era lo que captaban. Hay que hacer hincapié sobre el tramo de la calle en la que estaba la tienda que fue, para los hermanos y mucha gente de Torrelavega, una especie de plató exterior, especialmente en las desaparecidas escaleras de la calle Paz.
Algunas imágenes denotaban un conocimiento previo de lo que podría pasar y de ahí el adoptar la mejor posición posible para conseguir buenos resultados. Los partidos de futbol, acontecimientos frecuentes de los que había que ofrecer información gráfica urgente, era uno de los eventos en los que obtuvieron mayor aprovechamiento. Sin desmerecer con lo que hoy se publica, pero con la diferencia de los recursos que dan los grandes teleobjetivos de los que ahora disponen los fotoperiodistas y antes se carecían.
La fotografía de difuntos, que fue una práctica muy común a finales del siglo XIX y principios del XX, también, ha sido objetivo de los hermanos a requerimiento de los familiares de los seres queridos, que tenían en la fotografía, el último recurso para guardar el recuerdo del familiar.
La obra de los hermanos Bustamante Hurtado, es el fiel reflejo de todo lo que acontecía y tenía interés. Un accidente, unas inundaciones o copiosa nevada, un incendio o cualquier otra situación singular, necesitaba de la urgente presencia de las cámaras. Pero también, sus imágenes nos hablan de las formas de trabajo y la seguridad de aquellos años. Por ejemplo, el trabajo en la construcción para el revoque de una fachada, se hacía con un tipo de andamio que solo al verlo genera inseguridad, riesgo y miedo.
Torrelavega como ciudad y cruce de carreteras iniciaba por aquellos años su desarrollo industrial, pero manteniendo la agricultura y la ganadería, además de los servicios. Todas esas actividades productivas, fueron objetivos fotográficos de los hermanos. Por eso, tenemos imágenes de fundidores, albañiles, ganaderos con presencia en las ferias de ganado, agricultores, camareros, mecanógrafas, enfermeras, médicos, mujeres amas de casa, artesanos, camioneros, ferroviarios, policías, funcionarios municipales y el largo etcétera de una ciudad compleja.
Pero no todo era trabajo y por ello, las gentes de Torrelavega y de los municipios circundantes se daban cita en los acontecimientos que dejaban a un lado el mundo del trabajo para entrar en el de la fiesta, el jolgorio, los bailes, pasacalles y juegos infantiles. Estas fotografías demuestran que era una ciudad alegre, viva y en expansión. Esa que los hermanos, tantas veces fotografiaron a sus gentes con sus mejores galas, haciendo alardes de actividades sociales, de ocio y deportivas.
La exposición y el presente libro, pretende ser un doble homenaje. Por un lado, hacia las gentes que colaboraron en lo que es hoy esta ciudad y por otro, es un reconocimiento a una dedicada profesión de los dos fotógrafos que supieron dar la necesaria importancia a lo que estaban haciendo y, quizás, siendo conscientes del legado que dejaban a las generaciones futuras. Se trata de: una parte importante de la historia gráfica de esos años.
Archivo Bustamante Hurtado. Colección J. Adolfo. 1950.
